EL MOMENTO ÓPTIMO (OM)
Una extensión a la filosofía de la posesión
Del reglamento del fútbol a una nueva interpretación metodológica del juego
Toda teoría sobre el fútbol debería comenzar donde nace el propio juego: las Reglas de Juego.
El reglamento establece una única finalidad: gana el equipo que marca más goles que el adversario. Esa es la esencia del fútbol. Sin embargo, aunque el reglamento define el objetivo, no explica cuáles son las condiciones que aumentan la probabilidad de conseguirlo.
En la búsqueda de esa respuesta encontré una de las reflexiones que más ha influido en mi forma de entender el juego: la de Juan Manuel Lillo.
Juan Manuel Lillo junto a Pep Guardiola Manchester CityEn una entrevista concedida al diario La Nación, Lillo desarrolla una idea que considero fundamental: la mayor probabilidad de gol aparece cuando un jugador consigue disponer del balón frente a la portería rival con el tiempo y el espacio suficientes para finalizar. Desde esa perspectiva, cuanto más veces un equipo sea capaz de generar esa situación, mayores serán sus posibilidades de marcar y, en consecuencia, de ganar el partido.
Considero esa reflexión una de las mayores aportaciones al pensamiento metodológico del fútbol moderno y el punto de partida de la idea que presento en este artículo.
Sin embargo, esa lectura despertó en mí una nueva pregunta:
¿Y si esa situación no fuera únicamente la consecuencia de un determinado modelo de juego, sino el verdadero objetivo universal del fútbol, independientemente del modelo utilizado?
A partir de esa reflexión nace la propuesta que presento en este artículo.
No pretende sustituir la filosofía de la posesión. Comparto plenamente su propósito. El balón nunca ha sido un fin en sí mismo; siempre ha sido el medio para controlar el juego, construir ventajas y aumentar la probabilidad de ganar.
Mi propuesta consiste en identificar con mayor precisión cuál es la ventaja definitiva que todos los modelos de juego persiguen.
El Espacio Óptimo y el Momento Óptimo
Denomino Momento Óptimo (OM) al instante en que un jugador dispone del balón orientado hacia la portería rival, con el mayor tiempo, espacio y libertad posibles para finalizar, intentando realizar el remate lo más cerca posible de la portería y con la menor oposición posible.
Pero el Momento Óptimo no puede existir por sí solo.
Para que aparezca, previamente debe existir un Espacio Óptimo (OE).
El Espacio Óptimo (OE) es el espacio que permite que un jugador pueda recibir o conducir el balón con la orientación, el tiempo y la libertad necesarios para transformar esa acción en una situación de máxima probabilidad de gol.
Por ello, OE y OM constituyen una unidad indivisible.
Sin Espacio Óptimo no existe Momento Óptimo.
La línea de offside
Esta idea conduce a otra reflexión metodológica.
En términos generales, cuanto mayor sea el espacio existente a la espalda de la línea de offside formada por el equipo oponente, mayor será la probabilidad de que aparezcan el Espacio Óptimo (OE) y, como consecuencia, el Momento Óptimo (OM).
Esa línea no solo determina el límite reglamentario del fuera de juego. También delimita el espacio donde puede aparecer la mayor probabilidad de gol.
Por ello, comprender su comportamiento, su altura y su relación con el balón resulta esencial para interpretar el juego desde una perspectiva probabilística.
Más allá del ataque y la defensa
Tradicionalmente el fútbol ha sido explicado mediante conceptos como ataque, defensa y transición.
Considero que estas clasificaciones han sido útiles desde un punto de vista pedagógico, pero no representan la esencia del juego.
Prefiero interpretar el fútbol a través de momentos, porque el juego nunca deja de ser el mismo, o un todo como bien (Paco Seirulo) intentó en varias entrevistas expresarlo,siendo un continuo del juego. Lo que cambia son las relaciones entre el balón, los jugadores, el espacio, el tiempo y el reglamento.
Propongo, por tanto, interpretar el juego mediante cuatro conceptos fundamentales:
DM – Momento de Disposición del Balón.
OBM – Momento de Obtención del Balón.
OE – Espacio Óptimo.
OM – Momento Óptimo.
Estos cuatro conceptos describen la dinámica real del fútbol con independencia del modelo de juego elegido.
Los sistemas no juegan; los jugadores sí
Los sistemas de juego organizan al equipo y proporcionan referencias espaciales. Son importantes, pero no constituyen la matriz fundamental del fútbol.
Lo verdaderamente determinante son los roles funcionales que cada jugador desempeña en función del contexto.
Un mismo futbolista puede desarrollar funciones completamente distintas según quién dispone del balón, en qué zona del campo se encuentra, qué momento del juego se está produciendo (DM, OBM, OE u OM) y cuáles son las relaciones espaciales y temporales con compañeros y oponentes.
Por ello, el entrenamiento debería orientarse menos hacia estructuras rígidas y más hacia el desarrollo de jugadores capaces de interpretar continuamente el contexto y asumir el rol funcional que cada situación exige.
Una nueva interpretación del fútbol
Mi propuesta metodológica parte de una idea sencilla.
El fútbol no consiste únicamente en disponer del balón, obtenerlo o progresar con él.
Consiste en dominar el juego a través del balón para generar las condiciones que permitan crear el Espacio Óptimo (OE) y producir el Momento Óptimo (OM), aumentando así la probabilidad de marcar, mientras se impide que el equipo oponente consiga las mismas condiciones.
Desde esta perspectiva, la posesión, el juego de posición, las transiciones, el juego directo o cualquier otro modelo dejan de ser fines en sí mismos para convertirse en diferentes caminos hacia un mismo propósito.
El verdadero objeto de dominio del fútbol es el balón, porque es el único medio que permite generar probabilidades de gol.
Dominar el balón significa dominar la posibilidad de crear el Momento Óptimo (OM).
Ésta es la idea central de la que intento compartir:
Dominar el juego a través del balón para generar la mayor cantidad posible de Momentos Óptimos (OM), incrementando así la probabilidad de marcar y de ganar, mientras se evita que el equipo oponente consiga las mismas condiciones.
Referencias
International Football Association Board. Laws of the Game.
Juan Manuel Lillo. Entrevista en La Nación: "Lillo: los que juegan todos atrás y con Dios adelante no necesitan jugadores, sino un milagro".

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