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domingo, 20 de septiembre de 2026

RECEPTOR EMERGENTE / "Roles funcionales"

 

RECEPTOR EMERGENTE

Los roles funcionales

Antes de introducirnos específicamente en el concepto de Receptor Emergente, considero importante aclarar, de manera general, qué entendemos por roles funcionales.

Los roles funcionales son comportamientos que pueden adoptar y compartir todos los jugadores, independientemente de su demarcación específica en el terreno de juego.

Cualquier jugador puede desarrollar un determinado rol funcional según cómo pueda colaborar con el juego colectivo de su equipo en cada situación y momento del juego.

Por lo tanto, un rol funcional no está necesariamente vinculado a una posición.

El rol puede cambiar.

Esta diferencia es fundamental cuando entendemos el fútbol como un sistema complejo, dinámico y continuo.

No pretendemos establecer comportamientos rígidos para cada demarcación, sino proporcionar referencias que permitan al jugador interpretar qué puede aportar al juego colectivo en cada momento.


                                                                      




Los roles funcionales según el momento del juego

En nuestra metodología distinguimos los roles funcionales atendiendo a dos grandes momentos:

Momento con balón (MCB) / Momento de Disposición del Balón (MDB)

En este momento encontramos:

  • Portador

  • Receptor inmediato

  • Receptor mediato

  • Fijador

  • Compensador

Momento sin balón (MSB) / Momento de Obtención del Balón (MOB)

En este momento encontramos:

  • 1.º Oponente

  • 2.º Oponente

  • 3.º Oponente

  • Superado

Cada uno de estos roles posee características propias que merecen ser abordadas y desarrolladas específicamente en otro capítulo.

Por ahora, esta clasificación nos permite comprender una idea fundamental:

Los roles funcionales no pertenecen a una posición determinada. Pertenecen a la situación de juego.

El jugador puede modificar su rol según las relaciones que se establecen entre balón, espacio, tiempo, compañeros y oponentes.

Y precisamente desde esta concepción surge mi interés por un rol que, aunque durante mucho tiempo realicé de manera instintiva como jugador de fútbol, no había conceptualizado hasta hace aproximadamente tres años y medio:

RECEPTOR EMERGENTE

Existe algo que observo diariamente en el juego y que, cuanto más lo analizo, más importancia adquiere dentro de mi interpretación.

Es la aparición de un jugador que, en principio, no estaba identificado como receptor, pero que emerge como consecuencia de la relación que se establece entre el Portador y el Receptor inmediato.

Para comprenderlo, debemos partir de una acción aparentemente sencilla:

Portador → Receptor inmediato

El Portador ejecuta un pase.

El Receptor inmediato recibe.

Pero la acción no termina con el pase.

El antiguo Portador continúa participando.

Se mueve.

Modifica su posición.

Ofrece una nueva línea de pase.

Genera una nueva posibilidad.

Y, como consecuencia de ese dinamismo, puede convertirse nuevamente en una opción para recibir.

Es entonces cuando aparece el:

RECEPTOR EMERGENTE.


Un rol difícil de prever

Una de las principales características del Receptor Emergente es precisamente la dificultad para prever su aparición.

No es necesariamente un receptor establecido previamente.

No responde exclusivamente a una estructura posicional.

No podemos determinarlo únicamente antes de que comience la acción.

Emergen las condiciones para que aparezca.

El Receptor Emergente nace de la relación dinámica entre:

Portador

↓

Pase

↓

Receptor inmediato

↓

Dinamismo del antiguo Portador

↓

Nueva posibilidad de recepción

El jugador que acaba de realizar el pase puede volver a convertirse en una opción para el nuevo Portador.

Y esta nueva opción puede aparecer en un espacio que, segundos antes, no tenía el mismo significado.

Por eso hablamos de emergencia.

No porque el jugador aparezca físicamente de la nada, sino porque su función como receptor aparece como consecuencia de las relaciones que se han generado.


El Portador que ofrece continuidad

Aquí encontramos, probablemente, el elemento que considero más importante.

El Portador ejecuta un pase al Receptor inmediato.

Pero, en lugar de finalizar su participación en la acción, ofrece continuidad al juego mediante su dinamismo.

El pase no significa desaparecer de la acción.

Al contrario.

El pase puede ser el comienzo de una nueva intervención.

El jugador que pasa puede continuar:

  • ofreciendo una nueva línea de pase;

  • modificando su posición;

  • generando una ayuda;

  • ocupando un espacio liberado;

  • arrastrando a un oponente;

  • apareciendo en un nuevo espacio;

  • o convirtiéndose nuevamente en receptor.

Por eso considero que el jugador que acaba de pasar puede convertirse en uno de los receptores más difíciles de controlar.

El oponente debe decidir si acompaña su movimiento, si mantiene su referencia o si prioriza la nueva relación con el balón.

Y mientras intenta resolver esa situación, el juego continúa evolucionando.


El Receptor Emergente y los espacios de intervención y ayuda mutua

Desde mi perspectiva, este rol emerge especialmente dentro de los espacios generados por las relaciones de Intervención y Ayuda Mutua.

La intervención permite al jugador participar activamente sobre el juego.

La ayuda mutua permite que esa intervención tenga continuidad dentro de una relación colectiva.

El Receptor Emergente aparece precisamente cuando estas relaciones producen una nueva posibilidad.

No se trata únicamente de ocupar un espacio.

Se trata de estar disponible funcionalmente para el juego.

Un jugador puede comenzar una acción ayudando.

Después intervenir.

Posteriormente convertirse en receptor.

Y, tras recibir, volver a generar una nueva ayuda para otro compañero.

El juego se construye de manera continua.


El dinamismo como generador de receptores emergentes

Aquí aparece otra observación que considero especialmente relevante.

Un equipo con un alto índice de dinamismo genera continuamente nuevas variables.

Y esas variables pueden favorecer la conservación del balón.

Cuanto mayor es la capacidad del equipo para modificar sus relaciones, más posibilidades existen de que aparezcan nuevas líneas de pase, nuevos espacios y nuevos receptores.

Por eso:

El dinamismo no es únicamente movimiento. Es la capacidad de modificar las relaciones del juego para generar nuevas posibilidades.

Un jugador que corre mucho no necesariamente es dinámico.

Un jugador puede recorrer pocos metros y, sin embargo, modificar significativamente una situación.

El dinamismo está relacionado con la intencionalidad funcional del movimiento.

Y cuando ese dinamismo es compartido por varios jugadores, las posibilidades de aparición del Receptor Emergente aumentan.


Conservar el balón no es permanecer estático

Esta observación también modifica nuestra manera de entender la conservación del balón.

Conservar no debería significar simplemente mantener el balón bajo control.

La conservación puede ser una consecuencia de la capacidad colectiva para generar continuamente nuevas soluciones.

Si el Portador tiene una opción.

El Receptor inmediato recibe.

El anterior Portador continúa.

Aparece un Receptor Emergente.

Ese nuevo receptor se convierte en Portador.

Y nuevamente aparecen nuevos receptores.

La conservación se transforma entonces en un proceso dinámico:

Portador → Receptor inmediato → Receptor emergente → Nuevo Portador → Nuevas relaciones

No existe una secuencia predeterminada.

Existe una emergencia continua de posibilidades.


El Receptor Emergente como expresión del juego colectivo

Quizás esta sea la razón por la que este rol me resulta especialmente interesante.

No pertenece exclusivamente al jugador.

Pertenece a la relación.

El Receptor Emergente no existe de manera aislada.

Necesita un Portador.

Necesita un Receptor inmediato.

Necesita compañeros.

Necesita oponentes.

Necesita espacio.

Necesita tiempo.

Necesita movimiento.

Necesita una situación que permita que emerja.

Por eso, cuando hablamos de Receptor Emergente, en realidad estamos hablando de una manifestación del comportamiento colectivo.

El jugador emerge como receptor porque el equipo ha generado las condiciones para que pueda hacerlo.


Del comportamiento instintivo a la conceptualización

Durante muchos años, como jugador, realicé este tipo de acciones sin necesidad de conceptualizarlas.

Pasaba el balón y continuaba.

Buscaba una nueva línea de pase.

Me movía después de pasar.

Intentaba aparecer nuevamente.

Era algo instintivo.

Hoy, desde la perspectiva del entrenamiento y de la metodología, intento comprender qué ocurre realmente detrás de ese comportamiento.

Y ahí encuentro una diferencia importante:

hacerlo no es lo mismo que comprenderlo.

Cuando conseguimos conceptualizar un comportamiento, podemos comenzar a observarlo, entrenarlo, provocarlo y generar contextos que aumenten su aparición.

No se trata de enseñar al jugador:

“Después de pasar, corre hacia allí.”

Eso volvería a convertir el concepto en una instrucción rígida.

Se trata de crear situaciones donde el jugador pueda reconocer cuándo su continuidad puede generar una nueva posibilidad de recepción.


Una nueva mirada sobre los roles funcionales

El Receptor Emergente me lleva nuevamente a una idea que considero fundamental:

los roles funcionales no son posiciones.

Son comportamientos que emergen de las relaciones del juego.

Un mismo jugador puede ser:

Portador

y, segundos después:

Receptor inmediato

Posteriormente:

Receptor Emergente

Y después:

Fijador

o Compensador.

La posición estructural puede no haber cambiado.

Lo que ha cambiado es la relación del jugador con el juego.

Y esto, para mí, es precisamente una de las riquezas del fútbol.


El fútbol como continuo

Si entendemos el fútbol como un sistema complejo, no podemos pretender que todo aquello que sucede en el juego pueda ser completamente previsto.

Las condiciones cambian.

Las relaciones cambian.

Las decisiones cambian.

Los espacios cambian.

Los roles cambian.

El fútbol es un continuo.

Por eso, los conceptos que utilizamos para interpretarlo deben ayudarnos a comprender esa complejidad, pero nunca convertirse en estructuras rígidas que limiten el comportamiento.

El Receptor Emergente representa, para mí, una pequeña expresión de esa complejidad.

Un jugador que no estaba definido previamente como receptor.

Una posibilidad que aparece.

Una relación que se transforma.

Un movimiento que genera una nueva solución.

Una acción individual que adquiere sentido dentro de una relación colectiva.

Y, finalmente, una idea que resume todo este concepto:

El receptor más difícil de marcar es el Portador del balón cuando ejecuta un pase al Receptor inmediato y ofrece continuidad al juego.

Quizás porque, en ese instante, el jugador que parecía haber terminado su intervención...

acaba de comenzar una nueva.



viernes, 31 de julio de 2026

El ÍNDICE DE PROBABILIDADES DE MARCAR UN GOL "MOMENTO ÓPTIMO"

 EL MOMENTO ÓPTIMO (OM)

Una extensión a la filosofía de la posesión

Del reglamento del fútbol a una nueva interpretación metodológica del juego

Toda teoría sobre el fútbol debería comenzar donde nace el propio juego: las Reglas de Juego.

El reglamento establece una única finalidad: gana el equipo que marca más goles que el adversario. Esa es la esencia del fútbol. Sin embargo, aunque el reglamento define el objetivo, no explica cuáles son las condiciones que aumentan la probabilidad de conseguirlo.

En la búsqueda de esa respuesta encontré una de las reflexiones que más ha influido en mi forma de entender el juego: la de Juan Manuel Lillo.

                Juan Manuel Lillo junto a Pep Guardiola Manchester City


En una entrevista concedida al diario La Nación, Lillo desarrolla una idea que considero fundamental: la mayor probabilidad de gol aparece cuando un jugador consigue disponer del balón frente a la portería rival con el tiempo y el espacio suficientes para finalizar. Desde esa perspectiva, cuanto más veces un equipo sea capaz de generar esa situación, mayores serán sus posibilidades de marcar y, en consecuencia, de ganar el partido.

Considero esa reflexión una de las mayores aportaciones al pensamiento metodológico del fútbol moderno y el punto de partida de la idea que presento en este artículo.

Sin embargo, esa lectura despertó en mí una nueva pregunta:

¿Y si esa situación no fuera únicamente la consecuencia de un determinado modelo de juego, sino el verdadero objetivo universal del fútbol, independientemente del modelo utilizado?

A partir de esa reflexión nace la propuesta que presento en este artículo.

No pretende sustituir la filosofía de la posesión. Comparto plenamente su propósito. El balón nunca ha sido un fin en sí mismo; siempre ha sido el medio para controlar el juego, construir ventajas y aumentar la probabilidad de ganar.

Mi propuesta consiste en identificar con mayor precisión cuál es la ventaja definitiva que todos los modelos de juego persiguen.

El Espacio Óptimo y el Momento Óptimo

Denomino Momento Óptimo (OM) al instante en que un jugador dispone del balón orientado hacia la portería rival, con el mayor tiempo, espacio y libertad posibles para finalizar, intentando realizar el remate lo más cerca posible de la portería y con la menor oposición posible.

Pero el Momento Óptimo no puede existir por sí solo.

Para que aparezca, previamente debe existir un Espacio Óptimo (OE).

El Espacio Óptimo (OE) es el espacio que permite que un jugador pueda recibir o conducir el balón con la orientación, el tiempo y la libertad necesarios para transformar esa acción en una situación de máxima probabilidad de gol.

Por ello, OE y OM constituyen una unidad indivisible.

Sin Espacio Óptimo no existe Momento Óptimo.

La línea de offside

Esta idea conduce a otra reflexión metodológica.

En términos generales, cuanto mayor sea el espacio existente a la espalda de la línea de offside formada por el equipo oponente, mayor será la probabilidad de que aparezcan el Espacio Óptimo (OE) y, como consecuencia, el Momento Óptimo (OM).

Esa línea no solo determina el límite reglamentario del fuera de juego. También delimita el espacio donde puede aparecer la mayor probabilidad de gol.

Por ello, comprender su comportamiento, su altura y su relación con el balón resulta esencial para interpretar el juego desde una perspectiva probabilística.

Más allá del ataque y la defensa

Tradicionalmente el fútbol ha sido explicado mediante conceptos como ataque, defensa y transición.

Considero que estas clasificaciones han sido útiles desde un punto de vista pedagógico, pero no representan la esencia del juego.

Prefiero interpretar el fútbol a través de momentos, porque el juego nunca deja de ser el mismo, o un todo como bien (Paco Seirulo) intentó en varias entrevistas expresarlo,siendo un continuo del juego. Lo que cambia son las relaciones entre el balón, los jugadores, el espacio, el tiempo y el reglamento.

Propongo, por tanto, interpretar el juego mediante cuatro conceptos fundamentales:

  • DM – Momento de Disposición del Balón.

  • OBM – Momento de Obtención del Balón.

  • OE – Espacio Óptimo.

  • OM – Momento Óptimo.

Estos cuatro conceptos describen la dinámica real del fútbol con independencia del modelo de juego elegido.

Los sistemas no juegan; los jugadores sí

Los sistemas de juego organizan al equipo y proporcionan referencias espaciales. Son importantes, pero no constituyen la matriz fundamental del fútbol.

Lo verdaderamente determinante son los roles funcionales que cada jugador desempeña en función del contexto.

Un mismo futbolista puede desarrollar funciones completamente distintas según quién dispone del balón, en qué zona del campo se encuentra, qué momento del juego se está produciendo (DM, OBM, OE u OM) y cuáles son las relaciones espaciales y temporales con compañeros y oponentes.

Por ello, el entrenamiento debería orientarse menos hacia estructuras rígidas y más hacia el desarrollo de jugadores capaces de interpretar continuamente el contexto y asumir el rol funcional que cada situación exige.

Una nueva interpretación del fútbol

Mi propuesta metodológica parte de una idea sencilla.

El fútbol no consiste únicamente en disponer del balón, obtenerlo o progresar con él.

Consiste en dominar el juego a través del balón para generar las condiciones que permitan crear el Espacio Óptimo (OE) y producir el Momento Óptimo (OM), aumentando así la probabilidad de marcar, mientras se impide que el equipo oponente consiga las mismas condiciones.

Desde esta perspectiva, la posesión, el juego de posición, las transiciones, el juego directo o cualquier otro modelo dejan de ser fines en sí mismos para convertirse en diferentes caminos hacia un mismo propósito.

El verdadero objeto de dominio del fútbol es el balón, porque es el único medio que permite generar probabilidades de gol.

Dominar el balón significa dominar la posibilidad de crear el Momento Óptimo (OM).

Ésta es la idea central de la que intento compartir:

Dominar el juego a través del balón para generar la mayor cantidad posible de Momentos Óptimos (OM), incrementando así la probabilidad de marcar y de ganar, mientras se evita que el equipo oponente consiga las mismas condiciones.


Referencias

  • International Football Association Board. Laws of the Game.

  • Juan Manuel Lillo. Entrevista en La Nación: "Lillo: los que juegan todos atrás y con Dios adelante no necesitan jugadores, sino un milagro".

sábado, 14 de marzo de 2026

EL FUTBOLISTA "Percibe", "interpreta", "intuye" y "ejecuta".

 ¿PIENSA REALMENTE UN FUTBOLISTA?

Todo comenzó en uno de esos días que parecían igual; complejo deportivo, sesiones de entrenamientos, algún que otro comentario con los entrenadores y un momento que me está obsesionando de manera especial, "OBSERVAR", como si de un transe se tratara, pero que no fue precisamente la observación lo que despertó una inquietud, sino escuchar en uno de los campos la voz de un entrenador diciendo: " Piensa rápido". Se trataba de un juego que todos conocemos, el  RONDO (4v1), con chicos en etapa casi de desarrollo fútbol formativo, y me detuve solo en ese foco, observando el juego,disfrutando y reiteradas veces ver cómo el niño en cuestión era continuamente interceptado por el recuperador, perdiendo el balón por aspectos técnicos obviamente pero que escondía algo más importante de lo que estaba viendo. Ese niño seguía  pensando mientras recibía el balón, conclusión que determinó dias y horas de investigación a cerca de las tomas de decisiones.



Entremos en contexto...

La toma de decisiones como proceso complejo, cual puede abordarse desde distintas perspectivas cognitivas.


PENSAR: Por el latín pensare, en cuanto proceso humano de reflexión y discernimiento. Sinónimo; razonar,discurrir,cavilar, meditar,estudiar, etc. 
Proceso activo de reflejo del mundo objetivo en conceptos, juicios ,teorías, vinculado con la solución de unos y otros problemas; producto superior de la materia específicamente organizada: el cerebro (desde perspectiva de neurociencia).

INTUIR: Percibir, comprender, o presentir una idea, verdad o situación de forma instantánea y clara, sin necesidad  de un razonamiento lógico o análisis previo. (RAE-Diccionario de la lengua española)

INTERPRETAR: Atribuir un significado a una acción o un suceso. Sinónimo; comprender, entender (Diccionario del español  de México  DEM). 

De acuerdo a la literatura sobre gestión y psicología, las decisiones pueden basarse principalmente en el pensamiento racional (lógico), la intuición (corazonada) o la interpretación ( contextual/subjetiva).

Diferencias Clave
CaracterísticaPensando (Analítico)Intuyendo (Intuitivo)Interpretando (Conceptual)
BaseDatos, hechos, lógica.Sensaciones, experiencias.Contexto, patrones, futuro.
VelocidadLento / Lento-Medio.Muy rápido.Medio.
ProcesoConsciente, estructurado.Inconsciente, automático.Holístico, creativo.
Mejor paraSituaciones complejas, baja presión.Urgencias, alta presión.Estrategia, innovación.
Principal RiesgoParálisis por análisis.Sesgos, inseguridad.Falta de concreción.



Según los estudios científicos publicados en la revista National Institutes of Health (.gov), en su artículo "Cognition in elite soccer players: a general model - PMC, sugieren que el futbolista de alto nivel utiliza la intuición para la toma de decisiones rápida bajo presión, pero depende de la interpretación del juego para planificar acciones a largo plazo.

El mismo artículo presenta un modelo de procesos cognitivos en el fútbol de élite.


Las tres etapas del ciclo percepción-acción en el fútbol. Etapa 1: evaluación de la situación de juego actual; Etapa 2: selección y ejecución de la acción; Etapa 3: evaluación del resultado y retroalimentación sistémica. S 1-6 : estímulos del entorno; R 1-3 : opciones de respuesta competitivas. Los signos más y menos indican influencias excitatorias e inhibitorias en la selección de la respuesta.




En el apartado 3.2.1 del artículo; Etapa 2 selección y ejecución de acciones, menciona el  caso de los futbolistas de élite, el proceso de selección de acciones se producen en gran medida a nivel inconsciente, ya que las decisiones deben tomarse de forma rápida e intuitiva para aprovechar las oportunidades dinámicas que surgen durante el partido. Este proceso es diferente en los jugadores aficionados, donde la deliberación consciente parece ser más prominente ( Starkes et al., 2004). Esta suposición está respaldada por investigaciones sobre fútbol y otros deportes de equipo, que muestran que un mayor nivel de procesamiento consciente con más tiempo de deliberación suele reducir la calidad de las decisiones ( Ashford et al.,2021 ; Fawver y Janelle, 2019). 


Habiendo hecho un pequeño resumen sobre los datos obtenidos en cuanto evidencias científicas, vienen a mi pensamiento imágenes de aquel gol en el mundial de México 1986, Diego Armando Maradona sellando el mejor gol de las historias de los mundiales bajo mi punto de vista, a Inglaterra, arrancando casi de mitad de campo...Como no recordar aquel Lionel Messi, casi emulando el mismo gol contra Getafe, y me detengo a pensar...Fué pensamiento? Interpretación? Intuición ?


Hoy lo tengo claro; en un deporte como el fútbol, como sistema complejo adaptativo, el Pensar es para los entrenadores, estudiantes, filósofos, analistas, etc... y percibir,interpretar,intuir y ejecutar pertenece al futbolista.

CONCLUSIÓN: 
El futbolista de élite no solo intuye, sino que ha entrenado su intuición (experiencia) para que parezca automática, mientras interpreta activamente en el entorno para tomar la decisión más eficiente.



REFERENCIAS:

National Library of Medicine / "Cognition in elite soccer players; a general model" https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11668572/

National Library of Medicine / " Creative and Intuitive Decision-Making Processes".
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31478798/